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El "Schindler" de Málaga: El cónsul mexicano que refugió a 580 malagueños de los dos bandos

Porfirio Smerdou Fleissner, nacido en 1905 y fallecido en 2002, fue diplomático y hombre de negocios. Trsitemente ha empezado a ser conocido ahora, 85 años después, tras el polémico derribo de su casa, Villa Magna en El Limonar de Málaga. Un casa desde la que Smerdou acogió a 580 refugiados de un bando y otro de la Guerra Civil y a los que salvó la vida.

Hijo del cónsul mexicano José Smerdou Bosich, amigo personal del presidente Porfirio Díaz, y de Amelia Fleissner, cuya familia era propietaria del principal casino de Marienbad. El 17 de enero de 1902, su padre logró restablecer las relaciones diplomáticas entre México y el Imperio Austro-Húngaro, rotas desde el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador Francisco José I, en 1867. Al triunfar la revolución mexicana, la familia tuvo que trasladarse a Bruselas, donde fue destinado su progenitor, y, más tarde, a Sevilla y Málaga. El 1 de enero de 1931 —por retiro de su padre— Porfirio Smerdou fue nombrado cónsul honorario de México con jurisdicción en Andalucía Oriental y Protectorado español de Marruecos.

Durante los siguientes años, el joven cónsul se dedicó a fomentar la imagen y el turismo de su país participando en programas de radio, publicando cerca de mil artículos en la prensa —a través de la Agencia Internacional Arco—, organizando actos culturales y festivos, logrando aumentar sus contactos entre la élite intelectual, política y social andaluza. Participó en la formación del Cuerpo Consular de Málaga, en la Sociedad Económica de Amigos del País, en el Rotary Club y en otras asociaciones, como la logia masónica Fraternidad.
 
Debido a estos esfuerzos, el Gobierno mexicano le premió, el 1 de enero de 1936, con su nombramiento oficial como vicecónsul de carrera al tiempo que le mantenía el consulado honorífico.
 
Al estallar la Guerra Civil, Porfirio Smerdou realizó una amplia labor humanitaria salvando la vida de numerosas personas amenazadas de muerte por la represión republicana: a 150 las albergó en su propia casa Villa Maya —sede del consulado mexicano—, logrando evacuar desde el puerto de Málaga hasta un total de 567 hombres, mujeres y niños con destino Gibraltar o Marruecos. Smerdou amparó a la gran mayoría de sus asilados en sus propios domicilios, protegidos por sus certificados consulares; visitó a presos políticos —tanto en la cárcel como en el buque- prisión Marqués de Chavarri— y logró convencer a tres ciudadanos mexicanos para que albergaran en sus casas a 65 españoles. Su gestión humanitaria fue respetada por los mandos republicanos malagueños al lograr Smerdou acotar una zona libre de bombardeos de la aviación nacional, entre las montañas Sancha y Miramar, y organizar con éxito el canje de trece mujeres —compañeras de milicianos anarquistas— por otro número semejante de derechistas en Gibraltar, el 17 de noviembre de 1936. El cónsul argentino de Málaga traspasó sus poderes a Smerdou, el cual utilizó el consulado abandonado para albergar a más refugiados, así como la casa-almacén de un comerciante en Amogía, donde amparó a sesenta personas.
 
El 19 de diciembre siguiente fue cesado de su cargo por el Gobierno mexicano, pero mantuvo la bandera y su gestión protectora hasta la entrada de las fuerzas nacionales en Málaga el 8 de febrero de 1937. A partir de entonces, se dedicó a proteger a republicanos de la represión franquista —con ayuda del cónsul italiano T. Bianchi— amparado por el prestigio obtenido anteriormente, pues ya no tenía inmunidad diplomática, al no reconocer México al Gobierno de Burgos. De esta manera, Smerdou volvió a presentarse en la cárcel, intercediendo por numerosos condenados a muerte. Al haber logrado, durante la etapa republicana, evitar la destrucción de la caseta de amarre del cable Roma-Buenos Aires de la Compagnia Italiana dei Cavi Sottomarini, las autoridades italianas, e incluso altos cargos del Vaticano, le ayudaron a salvar a veintiún masones españoles, cuyas penas de muerte fueron conmutadas por condenas de prisión.
 
Sus antiguos refugiados describieron ante el juzgado militar número 1 de Málaga la actuación humanitaria del cónsul mexicano, por lo que el 5 de abril de 1940 se le concedió la nacionalidad española y, ante las gestiones de sus asilados, el general Varela le impuso la cruz del Mérito Militar de primera clase con distintivo blanco el 15 de mayo de 1941. Cinco años más tarde, fue condenado a prisión por su adscripción a la masonería, pero, al haber abjurado de la orden públicamente, en mayo de 1937, ante el cardenal Pizzardo —en el propio Vaticano— y recordar su humanitaria labor durante la guerra, el Consejo de Ministros le absolvió de la pena impuesta.
 
Durante los siguientes años, Porfirio Smerdou se dedicó a varios negocios y empresas en España, Alemania y México, gracias a su dominio de idiomas y versatilidad profesional. El 14 de mayo de 1971, los Hermanos Maristas le concedieron un diploma como miembro afiliado a su Instituto de la Provincia Bética, en reconocimiento de su labor protectora durante el conflicto civil. En 1986, antiguos refugiados de Villa Maya ofrecieron al excónsul un homenaje merecido, a los cincuenta años de su gesta humanitaria. Diez años más tarde, Smerdou cedió su archivo consular al programa de estudios hispano-mexicanos del Instituto Universitario Ortega y Gasset de Madrid, el cual le nombró miembro honorífico del mismo.
 
 * Texto extraído de Obras de ~: Mexicanos en Málaga: la saga de los Smerdou, c. 2002, (inéd.).